Con las iniciales de Futuro y Esperanza formamos la palabra FE.

(Jeremías 29:11).

Cuando la noche está avanzada y estoy agotado una de las cosas que disfruto es desvanecerme sobre la cama, al lado de mi esposa, y poner la cabeza sobre los almohadones para que ella me pase sus manos por el cabello, el rostro, los brazos y la espalda.

¡Eso es medicinal! No sólo por la suavidad de sus manitos, sino por el amor y los mimos que recibo de ella. Aparte de su linda voz que me reconfortan.

Hace unos días, mientras ella estaba sentada contra el espaldar de la cama,  lactando a Mía Valentina y acariciándome con la mano derecha, con voz muy suave me dijo: “amor, sabes cuál fue mi versículo del día”.

Y luego me compartió Jeremías 29:11 en la Biblia que dice así:

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.”

“¡Ahhhh qué delicia de porción! Cuántas horas me paso al día generando ideas, haciendo planes, cálculos, cuentas y más cuentas, para darle a mi familia un mejor futuro y para ser más efectivo en mi servicio a Dios.

Y justo llega esta princesa a decirme algo que me alivió. Era la misma voz de Papito Dios tranquilizándome.

Y para ponerle la cerecita al postre, Carolina me agregó: “¿y sabes qué palabra se forma con las iniciales de futuro y esperanza?”. Sí, FE. Esa es la palabra. Fe es creer, es creerle a Dios, es confiar en lo que Él ha dicho, es estar plenamente convencidos de que sus promesas se cumplirán fielmente, pase lo que pase.

Es necesario generar ideas, hacer planes, cálculos y cuentas, pues el que fracasa al planear, planea fracasar. Pero por sobre todo ese panorama humano, que se ve con los ojos físicos, está el panorama divino, que se ve con los ojos espirituales.

Así es que tengamos fe en el Señor Dios todopoderoso, quien tiene planes maravillosos para cada uno de nosotros, quien se deleita en el gozo de sus hijitos y quien ya hizo y está ejecutando sus planes, para que en lugar de llenarnos de angustias tengamos un buen futuro y nos gocemos en esa valiosa esperanza.

 

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
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