El matrimonio es un trasplante misterioso.

(Efesios 5:29-33).

Ni siquiera el más experimentado de los médicos puede predecir si el órgano que le va a trasplantar a un paciente va a ser admitido o rechazado por su organismo. Lo único viable es hacer una minuciosa observación postoperatoria para valorar si el trasplante fue o no exitoso.

Hay otra operación en la cual dos organismos se unen a tal punto que llegan a ser un solo hueso y una sola carne. Es un trasplante tan complejo que se hace impredecible determinar con exactitud si dicha unión será o no exitosa. Esa fusión es a nivel espiritual y se llama: el matrimonio.

El matrimonio es una institución creada por Dios y en la cual hay tanto por descifrar que el mismo apóstol Pablo llegó a confesar que esta unión encerraba un “misterio muy grande”.

Sí, Pablo, quizá el mortal con mayores revelaciones de la Biblia, expresó que ese asunto de que un hombre y una mujer llegaran a ser una sola carne era difícil de comprender, y que él prefería tratarlo sólo como una ilustración de la unión entre Cristo y la iglesia.

Y así como el médico no puede predecir con exactitud si un trasplante será o no exitoso, tampoco ningún ministro cristiano podrá predecir si la pareja que tiene en frente para casarse será exitosa o no en la fusión de sus huesos y sus carnes.

Según la Biblia cuando un hombre y una mujer se unen en el santo vínculo del matrimonio cada uno debe dejar a padre y madre para formar su propio nido y unirse al punto de no ser dos, sino uno, un solo hueso y una sola carne.

Y ese trasplante de huesos y carnes se inicia a partir de unos enlaces civil y espiritual. El civil es ante las autoridades gubernamentales, conforme a las leyes, al fundar la sociedad conyugal.

Y el espiritual es delante de un ministro cristiano, ante Dios, cuando hacen un pacto de sangre como el de Cristo y la iglesia.

Esto puede sonar “místico” pero es serio y fascinante, aunque no se puedan explicar los detalles. El hecho es que casarse es unirse en uno solo, no dos, sino uno.

Y así como el paciente al que se le trasplantó un riñón no dice que anda con un riñón prestado, ningún casado puede decir que anda con una extraña, sino con una parte integral de él mismo.

Pero atención, aunque el médico no puede predecir si un trasplante será exitoso o no, si puede evitar un desastre al determinar anticipadamente si un donante es compatible o no con su paciente.

En la Biblia también se advierte sobre algunas incompatibilidades, siendo la mayor el que un varón  cristiano no deba casarse con una dama no cristiana, o una dama cristiana no deba casarse con un varón no cristiano.

Y hay otras más que pueden detectarse través de un proceso en el que se debe invertir tiempo y paciencia, y se llama: el noviazgo.

 

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
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