(1 Corintios 15:12-22)

Mientras doña Isabel hacía sus compras el viejo y malhumorado Esteban, quien atendía la sección de frutas y verduras, la desafió delante de las señoras, a que le dijera por lo menos tres motivos por los cuales la resurrección de Cristo debería significar algo para él, ya que según su criterio ese evento no era relevante hoy en día.

Pues verá usted don Esteban – le contestó la abuela – yo no soy una teóloga, sino una ama de casa, pero sí le puedo decir siete razones por las cuales la resurrección de Cristo le puede cambiar la vida:

Primero: Si Jesús resucitó entonces creemos en algo verdadero. El que se haya levantado de entre los muertos al tercer día significa que Él sí es Dios y no un farsante que se hizo pasar por Dios. Todos los grandes líderes religiosos murieron y sus cuerpos se pudrieron, pero Jesús es el único que ha vencido a la muerte.

Segundo: Si Jesús resucitó entonces todos mis pecados han sido perdonados, pues esa es la evidencia de que su sangre me lavó de todas mis culpas y de que me dará entrada al cielo.

Tercero: Si Jesús resucitó entonces existe la resurrección, no es un engaño como la reencarnación. Y nosotros resucitaremos algún día.

Cuarto: Si Jesús resucitó entonces yo no tengo una religión en la que adoramos a un dios difunto del cual recordamos sus enseñanzas. Si Jesús está vivo entonces yo puedo desechar la religión y tener con Él una relación diaria en la que le yo le adoro y Él me da su amor.

Quinto: Si Jesús resucitó, entonces tengo a un Dios que está conmigo para atenderme en todas mis necesidades y ayudarme en todas mis tribulaciones, pues Él las vivió en carne propia y las superó todas, aún la de la muerte, y muerte de cruz.

Sexto: Si Jesús resucitó entonces está a la diestra del Padre, es el Rey del universo y va a regresar por segunda vez a este mundo, pues ya demostró que todo lo que ha anunciado lo cumple.

Y Séptimo: Si Jesús resucitó entonces vale la pena que los cristianos proclamemos a un Dios vivo y actual, sin avergonzarnos, tal y como yo lo estoy haciendo en este supermercado en este momento. Eso era lo que hacían los apóstoles, ellos no invitaban a iglesias o a una religión en particular, ellos sólo anunciaban a Jesús resucitado e invitaban a la gente a rendirle sus vidas a Él.

Gracias don Esteban por darme la oportunidad de decirle a usted y a las señoras que están aquí escuchándome por qué la resurrección de Cristo no debe ser una fiesta más en el almanaque, sino un motivo de transformación de la vida. Si yo creo en la resurrección de Cristo ya no puedo seguir siendo la misma persona, pues no tengo un dios muertito, pobrecito y colgado detrás de la puerta y al que muevo como a un muñeco, sino que tengo un Dios vivo y activo, un Dios poderoso y que reina por siempre.

 

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

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