Ni olvidado, ni desechado.

(Salmos 122:6-9; Romanos 11:1, 25-26).

¿Se olvidó Dios del pueblo judío? De ninguna manera. Sobre esta nación hay una gran promesa bíblica de conversión a Jesucristo. Es verdad que muchos judíos actualmente se están convirtiendo al cristianismo, son los llamados judíos mesiánicos, pero falta aún el cumplimiento profético de que todos ellos vengan ante Jesús y lo reciban como su Mesías, como el Hijo de Dios, como el Dios Padre que tomó forma humana.

El apóstol Pablo escribiéndole a los romanos les explica que fue necesario que Dios endureciera el corazón de los judíos para que rechazaran al Mesías hace dos mil años, puesto que de esa manera Él moriría en una cruz para el perdón de los pecados de la humanidad, de toda, judíos y no judíos. Y que gracias a ese rechazo al Mesías es que también hoy en día todos los no judíos, llamados gentiles, pueden hacer parte de la cristiandad mundial.

Pero la iglesia cristiana en el mundo entero no sólo le debe a los judíos el que no hayan recibido a Jesús como su Mesías para que Él se volviera hacia nosotros los gentiles y nos regalara la salvación y nos hiciera su pueblo escogido. Sino que también les debemos el orar por ellos como hermanos.

¿Orar? ¿Cómo si fueran hermanos? Sí, en el Salmo 122 se nos insta a pedir por la paz de Jerusalén con la recompensa de prosperidad de parte de Dios por hacerlo. Y hay que verlos como hermanos, puesto que a los cristianos la Biblia nos muestra como a hijos de Abraham.

Los judíos son descendientes de Abraham en lo físico, por raza, pero los cristianos somos hijos de Abraham por la fe en Cristo, puesto que Dios le prometió a Abraham que en su simiente serían benditas todas las naciones, y esa simiente es ni más ni menos que Cristo.

Es por ese detalle que Dios hizo un pacto con Abraham cuando éste no se había circuncidado, para que fuese padre, por la fe, de todos los incircuncisos, los gentiles. La circuncisión vino después del pacto, no antes. De forma tal que hay que orar por los judíos, por su conversión a Cristo y por Israel.

Gracias hermanos judíos porque no sólo nos dieron un Salvador, sino porque a pesar de varios intentos de exterminio en la historia, ustedes, menos del 0.25% de la población mundial, nos han dado más de 169 ganadores del premio Nobel, no odian a los cristianos, jamás explotan iglesias y nunca se amarran explosivos al cuerpo para masacrar a los de otra fe.

 

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
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