¿Podría el diablo ser un buen predicador?

(Santiago 2:19; Juan 1:12-13)

El diablo cree en Dios, jamás duda de su existencia, conoce toda la Biblia, es experto teólogo, sabe de homilética, hermenéutica, escatología y conoce los idiomas griego, hebreo y arameo en los cuales se escribió la Biblia. Además produce excelente música, consigue finanzas, maneja las masas, entretiene a la gente, cuenta historias fantásticas y hasta hace milagros.

¿Qué le falta para ser un buen predicador? “Vivir lo que predica”. No es el conocimiento bíblico lo que me hace cristiano, es el aplicar ese conocimiento a mi propia vida. El diablo tiene las capacidades para triunfar como predicador del siglo XXI, mas le falta la más importante, convertirse en cristiano.

¿Y qué es ser un cristiano? No es asistir a una iglesia, o pertenecer a una organización cristiana, o tener información bíblica, o llevar una vida religiosa. Básicamente un cristiano es un ser humano nacido de nuevo a nivel espiritual. Es alguien que ha muerto a una vida sin Dios, se ha crucificado con Cristo y ha resucitado con Cristo para vivir una nueva vida haciendo su voluntad por siempre. Es la persona que ha nacido de nuevo por el agua (la Palabra de Dios) y por el Espíritu (el Espíritu Santo que lo engendra).

Satanás o diablo es experto falsificador, sus mentiras alcanzan tal perfección que es sumamente difícil reconocerlas y diferenciarlas de la verdad. Es por ello que se hace necesario ser crítico en cuanto a juzgar o analizar a profundidad cuanto vemos u oímos para saber si proviene o no de Dios.

Y así como hay detallitos para diferenciar un billete bueno de uno falso, en la espiritualidad también hay esos detallitos. Uno de ellos es ver los frutos de alguien que se auto denomina cristiano. Jesús enseñó que sólo el buen árbol da buenos frutos. Y en el caso del cristiano, aunque puede pecar, lo reconoce, se arrepiente, pide perdón y procura no reincidir, pues ama la santidad. El diablo en cambio vive haciendo lo malo y nunca se arrepiente de nada.

Un cristiano es hijo de Dios, el diablo, no. Un cristiano espera un futuro glorioso en el cielo. El diablo, con sus ángeles y servidores, espera el infierno, pues ya fue juzgado.

El diablo sí podría disfrazarse como buen predicador, pero jamás podría decirle a Dios:”Tú eres mi papá y yo soy tu hijo”. ¡Qué espectacular que suena eso! ¡Y qué fascinante se vive eso!

 

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
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