Una iglesia donde se leen las cartas y se hacen riegos.

(Hechos 17:16-23)

En esta iglesia cristiana no solo se leen las cartas y se hacen riegos los días lunes, sino que también se leen las excretas humanas y se saca sangre los martes.

También se practican invocaciones espirituales los miércoles, fabrican santos gratis y a medida los jueves. Ven cine gratis los viernes. Hacen fiestas con mezclas musicales, comida, bebida y desnudos los sábados. Y practican aeróbicos y hacen reparaciones en su taller los días domingos.

Esto suena tan curioso como les sonó a los atenienses el que el apóstol Pablo les dijera en el Areópago que el Dios no conocido y al cual le tenían un monumento, era el que él les anunciaba, un Dios que vino a la tierra, murió, resucito y ahora está preparando su retorno.

Claro, toda la ciudad de Atenas, que era especialista en oír o decir algo nuevo, colmó el lugar para escuchar al nuevo orador. Si hubiesen existido emisoras de radio, canales de televisión y prensa escrita, seguro que allí estarían.

Este Pablo era un gran comunicador, y aunque nunca se atrevió a tocar ni una tilde ni una jota del mensaje de Cristo, sí cambiaba todas las tildes y jotas que fueran necesarias para ser efectivo en la estrategia comunicativa de ese mensaje.

Por eso cuando le hablaba a un judío lo hacía como judío. Cuando le hablaba a un griego lo hacía como griego. Y cuando le hablaba a un romano lo hacía como romano.

Inclusive hasta se cambió el nombre de Saulo por el de Paulus, que es latino, para moverse mejor como ciudadano romano.

Y si viviese hoy en día lo veríamos en Facebook, Twitter, Skype, usando mensajes de texto y chateando.  No debe asustarnos entonces el que una iglesia cristiana se anuncie en el periódico local de manera diferente.

Los lunes sí leen las cartas, las del Nuevo Testamento, y hacen riegos, porque el pastor es ingeniero agrónomo.

Los martes leen las excretas y sacan sangre, porque la esposa del pastor es bacterióloga y sirve a la comunidad.

Los miércoles en la reunión de oración es cuando invocan al Padre en el poder del Espíritu Santo.

Los jueves hay enseñanza bíblica, para fabricar o edificar a los santos. Los viernes hay cine evangelístico.

Los sábados los jóvenes tienen música, comida rápida y tiempo de oración donde desnudan sus almas delante de Dios.

Y los domingos una gran reunión donde ejercitan sus almas y son reparados en el taller del “maestro”, el taller de Dios.

 

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
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